Inicio: Roncesvalles
Fin: Viscarret
Distancia: 12 Km
Fecha: 22 de mayo de 2013
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| Real Colegiata de Roncesvalles |
Todo parecía andar sobre ruedas, pero a los 12 kilómetros, resbalo con una madera en una pendiente y, vaya ruido más desagradable. ¿Tendones o huesos? El dolor era insoportable hasta tal punto que pierdo incluso la visión. En unos minutos, me recupero y me veo rodeado por unos cuantos peregrinos que estaban intentando ayudarme. ¿Que hubiese sido sin ellos? Si alguna vez leéis esto, muchas gracias hermanos. Fueron capaces de llevar a mi mochila y a mi (con lo que peso) hasta la carretera. Pararon un coche y se despidieron. Solo recuerdo el nombre del catalán, Berna (espero que ya hayas dejado de fumar ;)). de los argentinos no los recuerdo, lo siento, pero estaré siempre muy agradecido.
No todo iba a se malo ese día (si no conocéis el cuento de "buena suerte, mala suerte, ¿quien sabe?" me lo preguntáis y os lo cuento, pero me estaba sintiendo como el protagonista de dicho cuento). La señora que me recoge con el coche da la casualidad que tenía una casa rural (La posada nueva) en el siguiente pueblo, al lado justo del camino (después me informó una anciana del pueblo que la dueña de la casa se llamaba Cristina. No hay nada como estar bien informado ;)). Así que no tengo que desplazarme en buscar alojamiento. Además, la "suerte" estaba conmigo, era miércoles y justo los miércoles era el día de la semana en la que había consulta médica en el pueblo (Viscarret). Resumiendo, esguince de tobillo (se acabó el Camino de momento).
El autobús ya había pasado y tenía que esperar hasta el día siguiente para irme, pero no podía volver sin más a casa, o no por lo menos sin haber dejado una huella en el Camino. Aprovechando que hay muchos huéspedes en la casa rural, les obsequio con un espectáculo de magia, magia de cerca, después de la cena. Creo que se divirtieron mucho con los juegos, pero creo que yo disfruté más que ellos, al ser la primera vez que hago magia a desconocidos, y eso que tuve que estirar la lengua anglicana (con lo mal que se me da el inglés), ya que dos eran de Gales, y otros dos de Austria, de los ocho que habían. Nunca hubiera imaginado que sería capaz de comunicarme con los extranjeros pero lo hice, ya creo que lo hice. Y conseguí mi objetivo, arrancar una cuantas "Sonrisas con Magia."
Pero esto no se va a convertir en un adiós, sino en un hasta pronto.
Para todos los peregrinos que sigan el el camino,


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